Por Energy Insights
Introducción
Con base en el análisis más reciente de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), presenta una lectura estratégica de la evolución reciente y de las perspectivas de corto y mediano plazo del mercado petrolero global. El análisis se inserta en un entorno caracterizado por tensiones geopolíticas persistentes, sanciones económicas, transformaciones estructurales en la demanda y una creciente desconexión entre los mercados de crudo y de productos refinados.
El mercado petrolero atraviesa una fase de desacople estructural. Mientras la oferta global y los niveles de inventarios continúan expandiéndose, los mercados de productos refinados permanecen ajustados, sosteniendo márgenes de refinación elevados. Esta dinámica ha dado lugar a lo que el organismo denomina “mercados paralelos”, una situación que refleja no solo desequilibrios coyunturales entre oferta y demanda, sino también restricciones estructurales en la capacidad de refinación, reconfiguraciones en los flujos del comercio internacional y una menor transparencia en ciertos movimientos de crudo y derivados.
Se examinan los factores que hoy determinan la dinámica del mercado petrolero, destacando la evolución de la demanda mundial, cada vez más impulsada por el sector petroquímico; los ajustes recientes en la oferta, particularmente en el ámbito de OPEP+ y en países sujetos a sanciones; el comportamiento de los inventarios, que han alcanzado niveles máximos de varios años; y la trayectoria de los precios, presionados por fundamentos débiles del crudo, pese a las señales de estrechez persistente en los mercados de productos refinados.
Finalmente, se incorpora una mirada hacia 2026, subrayando los riesgos y tensiones que podrían prolongar la coexistencia de estos mercados paralelos y mantener elevados niveles de volatilidad tanto en precios como en márgenes. Este escenario plantea desafíos relevantes para la planeación estratégica, la gestión de riesgos y la toma de decisiones de inversión a lo largo de la cadena de valor energética, en un contexto de transición y creciente complejidad del mercado global.
Por el lado de la Demanda
Se prevé que la demanda mundial de petróleo aumente en 830 kb/d en 2025, en un contexto de mejora del panorama macroeconómico y comercial. Estas perspectivas más favorables también se extienden a nuestra previsión para 2026, que hemos revisado al alza en 90 kb/d, hasta 860 kb/d interanuales. El gasóleo y el combustible para aviación/queroseno representan la mitad del crecimiento de este año, mientras que el combustóleo pierde terreno frente al gas natural y la energía solar en la generación eléctrica. En 2026, las materias primas petroquímicas dominarán el crecimiento, con una participación que superará el 60%, frente al 40% en 2025.
Por el Lado de la Oferta
La oferta mundial de petróleo registró una contracción de 610 kb/d en noviembre, extendiendo la corrección desde el máximo histórico de 109 mb/d alcanzado en septiembre y acumulando una reducción total de 1.5 mb/d. Más de tres cuartas partes de este ajuste se explican por recortes dentro de OPEP+, con Rusia y Venezuela como principales contribuyentes, en un contexto marcado por sanciones internacionales. En el caso ruso, las exportaciones petroleras disminuyeron 420 kb/d durante noviembre, lo que, combinado con precios más bajos, redujo los ingresos petroleros a 11 mil millones de dólares, una caída de 3.6 mil millones de dólares interanual, subrayando el impacto financiero de las restricciones externas sobre los principales productores.
En este contexto, las previsiones de crecimiento de la oferta mundial han sido revisadas a la baja. Para 2025, el incremento esperado se ajusta en 100 kb/d, situándose en 3 mb/d, mientras que para 2026 la revisión es de 20 kb/d, hasta 2.4 mb/d. Con ello, la producción global alcanzaría 106.2 mb/d en 2025 y 108.6 mb/d en 2026, reflejando un entorno de expansión más moderada y crecientes condicionantes geopolíticos y regulatorios.
Por el lado de la refinación, tras superar importantes paradas no programadas en noviembre, la estrechez observada en los mercados de productos refinados ha mostrado señales de alivio, aunque las sanciones previstas para el primer trimestre de 2026 introducen nuevos factores de riesgo. La marcada divergencia entre el sólido crecimiento de la oferta de crudo y unos mercados de productos que han permanecido más ajustados de lo anticipado ha impulsado los márgenes de refinación a niveles no observados desde el periodo posterior a la invasión rusa de Ucrania. En este entorno, las previsiones de carga de refinerías para 2026 han sido revisadas al alza hasta 84.4 mb/d, incorporando un crecimiento adicional de 750 kb/d, lo que refuerza la centralidad del segmento downstream en la dinámica actual del mercado petrolero.
Inventarios
Las existencias mundiales observadas de petróleo alcanzaron en octubre niveles máximos de cuatro años, ubicándose en 8,030 millones de barriles, como resultado de una acumulación sostenida que promedió 1.2 mb/d durante los primeros diez meses del año. Este incremento refleja un entorno de holgura creciente en el balance global, aunque con importantes diferencias en la composición y localización de los inventarios.
Durante octubre, las existencias aumentaron en 42 millones de barriles, equivalentes a 1.4 mb/d, impulsadas principalmente por un fuerte repunte del petróleo en tránsito marítimo, que se incrementó en 83 millones de barriles. En contraste, las existencias en tierra registraron una disminución de 41 millones de barriles, encabezada por una contracción de 26 millones de barriles en los países de la OCDE, lo que sugiere una redistribución geográfica de los inventarios más que un fortalecimiento homogéneo del exceso de oferta.
Los datos preliminares correspondientes a noviembre apuntan a un nuevo aumento de las existencias mundiales, explicado en gran medida por la acumulación de crudo en tierra fuera de la OCDE. Esta tendencia refuerza la percepción de un mercado con señales mixtas, en el que el crecimiento de los inventarios coexiste con estrecheces regionales y desafíos logísticos que continúan influyendo en la formación de precios y en las decisiones estratégicas de los actores del sector.
Precios
El crudo North Sea Dated registró en noviembre una caída promedio cercana a 1 dólar por barril frente al mes previo, ubicándose en 63.63 dólares por barril. Este descenso marcó la quinta contracción mensual consecutiva, configurando la racha negativa más prolongada de los últimos 11 años y consolidando un entorno de precios presionados por factores estructurales más que coyunturales.
Los elevados volúmenes de petróleo en tránsito marítimo, cercanos a niveles récord, junto con fundamentos débiles del mercado de crudo y un entorno de baja volatilidad, mantuvieron los precios en torno a mínimos de cuatro años, cerca de 63 dólares por barril. Esta dinámica se sostuvo incluso frente al endurecimiento de las sanciones internacionales y a la fortaleza de los márgenes del diésel, evidenciando una desconexión persistente entre el desempeño del mercado de crudo y las condiciones más ajustadas observadas en ciertos segmentos de productos refinados.
Mercados paralelos
En los últimos meses se ha intensificado el debate en torno a la aparente desconexión entre el superávit global de petróleo y unos niveles de inventarios cercanos a mínimos de una década en los principales centros de formación de precios. A pesar de los volúmenes récord de crudo acumulándose en tránsito marítimo, los precios de referencia solo registraron descensos marginales en noviembre. El North Sea Dated se mantuvo en torno a 63 dólares por barril, mientras que el WTI cotizó cerca de 59 dólares por barril, en un entorno en el que la estructura a futuro del mercado continúa desincentivando el almacenamiento.
No obstante, más allá de la dinámica de corto plazo, las tendencias subyacentes del balance oferta–demanda han ejercido una presión sostenida sobre los precios a lo largo del año. En este contexto, el ICE Brent ha acumulado una caída cercana a 20 dólares por barril desde enero, reflejando el impacto gradual de un mercado crecientemente excedentario.
Entre enero y noviembre, las existencias mundiales observadas de petróleo aumentaron en 424 millones de barriles, equivalentes a un promedio de 1.3 mb/d. El componente más dinámico de esta acumulación ha sido el crudo en tránsito marítimo, que se incrementó en 213 millones de barriles desde finales de agosto. Este fenómeno responde, en buena medida, a la dificultad de los barriles sancionados para encontrar destino final, al crecimiento récord de los flujos de larga distancia desde América hacia Asia y al aumento de las exportaciones de países de OPEP+ en Medio Oriente, impulsadas por mayores cuotas y una demanda regional estacionalmente más débil. En paralelo, las existencias de crudo en China crecieron 58 millones de barriles en el periodo, mientras que los líquidos de gas natural en Estados Unidos aumentaron en 63 millones de barriles.
En contraste con este panorama global, las existencias de crudo y productos refinados en los principales centros de formación de precios solo mostraron incrementos marginales, reforzando la percepción de un mercado fragmentado. Además, los cambios observados en inventarios continúan rezagados respecto al aumento cercano a 2 mb/d que los balances sugieren para los primeros tres trimestres del año, así como frente al superávit promedio de 3.7 mb/d proyectado desde el cuarto trimestre de 2025 hacia 2026. Esta discrepancia se explica, en gran medida, por la creciente divergencia entre los mercados de crudo, líquidos de gas natural y productos petrolíferos, así como por un deterioro adicional en la transparencia del mercado, factores que siguen enturbiando la lectura integral del balance petrolero global.
Perspectiva 2026
El superávit mundial de petróleo proyectado para el cuarto trimestre de 2025 se ha reducido frente a lo estimado en el informe previo, como resultado de una interrupción abrupta en el crecimiento de la oferta global. En noviembre, la producción mundial se ubicó 610 kb/d por debajo de octubre y 1.5 mb/d por debajo del máximo histórico alcanzado en septiembre, marcando un punto de inflexión tras meses de expansión sostenida.
Este ajuste fue explicado en cerca de 80% por OPEP+, reflejando interrupciones no programadas significativas en Kuwait y Kazajistán, así como una contracción pronunciada en la producción de Rusia y Venezuela como consecuencia de sanciones más estrictas. En el caso ruso, las exportaciones totales de petróleo se redujeron en alrededor de 400 kb/d en noviembre, hasta 6.9 mb/d, a medida que los compradores reevaluaron los riesgos regulatorios y operativos. Este entorno provocó un desplome del precio del Urals, que cayó 8.2 dólares por barril hasta 43.52 dólares por barril, llevando los ingresos por exportaciones a su nivel más bajo desde la invasión de Ucrania en febrero de 2022.
En contraste, las exportaciones de petróleo iraní se han mantenido resilientes, con cargas cercanas a 1.9 mb/d en los últimos meses. Sin embargo, la pausa en las compras por parte de refinerías independientes en China, derivada del agotamiento de cuotas de importación, ha provocado un incremento de 40 millones de barriles de crudo iraní en tránsito marítimo desde agosto, evidenciando nuevamente las fricciones logísticas asociadas a los flujos sancionados. Entre los productores no pertenecientes a OPEP+, Estados Unidos, Brasil y el segmento de biocombustibles fueron los principales contribuyentes a la desaceleración reciente de la oferta. A pesar de ello, la producción mundial de petróleo se mantiene encaminada a crecer 3 mb/d en 2025 y 2.4 mb/d adicionales en 2026, consolidando un escenario de abundancia estructural de crudo.
Por el lado de la demanda, se prevé que el consumo mundial de petróleo aumente 830 kb/d en 2025 y 860 kb/d en 2026. La fortaleza reciente de la demanda de líquidos de gas natural en Estados Unidos ha sido compensada en gran medida por una debilidad persistente en Europa y por una sustitución acelerada del petróleo en la generación eléctrica en Medio Oriente. No obstante, las paradas de refinerías y las inminentes restricciones de la Unión Europea a las importaciones de productos derivados de crudo ruso han impulsado los diferenciales de productos y los márgenes de refinación hasta máximos de tres años en noviembre.
En este contexto, aunque los mercados de crudo y líquidos de gas natural continúan ampliamente abastecidos, la limitada capacidad excedente de refinación disponible fuera de China para procesarlos sugiere que la coexistencia de mercados paralelos es altamente probable durante un periodo prolongado. Esta dinámica seguirá condicionando precios relativos, márgenes y decisiones de inversión a lo largo de la cadena de valor petrolera.


