La Entrevista con Dra. Yolanda Villegas “El almacenamiento ya no es el futuro; ya está operando en México”

Por Energy Insights

México ha dado un paso relevante hacia la construcción de un mercado de almacenamiento eléctrico. Las nuevas Disposiciones Administrativas de Carácter General establecen por primera vez un marco más definido para integrar sistemas de almacenamiento al Sistema Eléctrico Nacional, reconociendo distintas modalidades de participación y abriendo oportunidades para consumidores industriales, generadores, desarrolladores e inversionistas.

Sin embargo, la publicación de las disposiciones es apenas el comienzo. Su implementación, los procesos de interconexión, el desarrollo de las Reglas del Mercado, los mecanismos de contratación y la definición de determinados modelos todavía pendientes determinarán la velocidad con la que ese potencial pueda convertirse en proyectos.

Para analizar esta nueva etapa, Energy Insights conversó con la Dra. Yolanda Villegas, presidenta de la Asociación Mexicana de Almacenamiento, Electrificación y Movilidad, sobre las oportunidades que abre la regulación, los modelos que podrían desarrollarse primero, el interés del sector financiero y el papel que puede desempeñar el almacenamiento en la confiabilidad y competitividad del sistema eléctrico mexicano.

Su visión es optimista, pero con una condición: México debe pasar rápidamente de la regulación a la implementación.

Energy Insights: ¿Cuál es la lectura de la industria sobre las nuevas disposiciones para almacenamiento?

Yolanda Villegas: Es muy positiva. Tener un primer piso regulatorio siempre ayuda. Algo similar ocurrió con las primeras disposiciones en materia de electromovilidad: se estableció inicialmente una base y posteriormente fueron apareciendo aspectos que debían desarrollarse conforme avanzaba el mercado.

México tiene una demanda eléctrica que continúa creciendo y difícilmente podremos acompañar ese crecimiento y, al mismo tiempo, incrementar la participación de energías renovables si no desarrollamos la infraestructura necesaria. En ese contexto, el almacenamiento resulta fundamental.

Considero que el almacenamiento será una de las siguientes grandes herramientas, tanto tecnológicas como regulatorias, para avanzar en la transición energética del país.

Lo importante es que ya existe un primer piso relativamente claro y que puede incentivar inversión. A partir de aquí habrá elementos que deberán perfeccionarse conforme los proyectos comiencen a desarrollarse.

EI: ¿Cuáles son los aspectos regulatorios que todavía necesitan mayor definición?

YV: Hay varios temas que deberán observarse en la implementación. Por ejemplo, en los Sistemas de Almacenamiento de Energía Eléctrica no Asociados, que requieren permiso, será importante conocer cómo funcionarán en la práctica los procedimientos para obtenerlo y cómo evolucionarán los estudios de interconexión con CENACE.

También existe un tema que requiere mayor claridad: el almacenamiento relacionado con generación exenta. Necesitamos entender cómo será visualizado y tratado por la autoridad.

En las demás modalidades: Centro de Carga, central eléctrica, autoconsumo, almacenamiento no Asociado y almacenamiento asociado a las redes de transmisión y distribución; considero que las disposiciones constituyen un buen punto de partida.

Ahora debemos observar cómo se traducen en la práctica con CENACE y CFE y cómo evolucionan los procedimientos y mecanismos de contratación.

Lo positivo es que hemos encontrado apertura por parte de las autoridades. El siguiente paso es construir ese segundo piso que permita trasladar las disposiciones hacia proyectos concretos.

EI: El PLADESE proyecta alrededor de 5,000 MW de almacenamiento hacia 2030. ¿Consideras alcanzable esa meta?

YV: Creo que sí existe la posibilidad. Hay interés del sector financiero y ya estamos viendo modelos en los que las empresas pueden incorporar almacenamiento sin desembolsar directamente todo el CAPEX.

He conversado con instituciones financieras que están observando este mercado y existe interés en financiar proyectos. También existen fondos que ya han participado en empresas del sector.

La oportunidad será todavía mayor si conseguimos llevar el almacenamiento a escala utility y vincularlo con el crecimiento de la generación renovable previsto para México.

Tenemos además regiones con importantes necesidades eléctricas y problemas de congestión. La Península de Yucatán, las Baja Californias, Tamaulipas, Nuevo León, el Bajío, el Estado de México y la Ciudad de México presentan diferentes retos. Ahí debemos preguntarnos dónde el almacenamiento puede generar mayor valor para el sistema.

Si conseguimos combinar tecnología, financiamiento, nueva generación y almacenamiento, considero que las metas pueden alcanzarse.

EI: Entre las diferentes modalidades contempladas por la regulación, ¿cuál podría desarrollarse con mayor rapidez?

YV: Los Centros de Carga.

Cuando incorporas permisos y procesos adicionales, naturalmente el desarrollo de los proyectos se vuelve más complejo. En cambio, cuando una empresa puede implementar un sistema para atender sus propias necesidades, la oportunidad es mucho más inmediata.

Pero antes de comprar una batería hay preguntas fundamentales.

Primero hay que analizar el perfil de carga: identificar picos de demanda, duración y horarios críticos.

Después debe definirse claramente el objetivo. ¿Busco respaldo?, ¿peak shaving?, ¿arbitraje?, ¿integración solar?

Una vez definido, debe determinarse la potencia necesaria para cubrir la aplicación y calcular la energía requerida; es decir, durante cuánto tiempo deberá operar el sistema.

La pregunta finalmente es muy concreta: ¿cuántos megawatts necesito y durante cuántas horas para resolver el objetivo específico de mi industria?

EI: En los Centros de Carga existe además la restricción de no poder inyectar la energía almacenada a la red. ¿Esto reduce demasiado su atractivo?

YV: No necesariamente, porque para una empresa industrial el objetivo principal generalmente no es convertirse en vendedor de electricidad, sino administrar mejor su energía y reducir sus costos.

Por eso la primera pregunta debe ser: ¿qué quiero conseguir con el almacenamiento?

Una empresa maquiladora, manufacturera o cualquier gran consumidor puede estar buscando reducir demanda, contar con respaldo, aprovechar mejor su generación solar o mejorar la administración de su consumo.

Creo que México podría cambiar significativamente si lográramos extender el almacenamiento entre los Centros de Carga. Independientemente de las demás modalidades y de los proyectos que se desarrollen a mayor escala, ahí existe una oportunidad muy importante para el país.

EI: ¿Cuándo se convierte una batería en un activo rentable para una empresa industrial?

YV: Depende completamente de la aplicación.

Puede utilizarse para regulación de frecuencia, peak shaving industrial, arbitraje energético o integración solar. Cada una implica requerimientos distintos de potencia y energía.

Por ello hay que distinguir entre potencia, la velocidad a la que necesito descargar, y energía, la cantidad que necesito almacenar.

No existe una batería que sea óptima para cualquier aplicación. La evaluación correcta debe responder nuevamente a una pregunta sencilla: ¿cuántos megawatts necesito, durante cuántas horas y para resolver qué problema?

Si esas variables se dimensionan correctamente y se vinculan con el perfil energético real de la empresa, el almacenamiento puede convertirse en un activo muy valioso. Si no existe ese diagnóstico previo, difícilmente podrá diseñarse correctamente el sistema.

EI: Otro modelo que genera expectativa es combinar diferentes fuentes de ingresos, el llamado revenue stacking. ¿Qué tan cerca estamos de verlo en México?

YV: Es un tema que apenas está comenzando y todavía tendremos que observar cómo evoluciona.

Un sistema de almacenamiento es técnicamente complejo. No estamos hablando solamente de celdas y módulos de batería. Intervienen sistemas de gestión BMS, convertidores bidireccionales, sistemas de gestión de energía, monitoreo remoto, transformadores, protecciones, software y hardware capaces de administrar inteligentemente los flujos de energía.

En esta primera etapa, considero que uno de los mayores potenciales estará en el respaldo y en el desplazamiento de carga. Conforme madure el mercado podremos identificar con mayor precisión qué combinaciones de servicios e ingresos resultarán más atractivas.

EI: Las disposiciones también abren la posibilidad de que el almacenamiento contribuya directamente a las necesidades del sistema eléctrico nacional. ¿Qué tan cerca estamos de esa etapa?

YV: Hay algo que debemos entender: el almacenamiento ya no es el futuro ni una promesa; es una tecnología que ya está operando en México y que incluso comenzó a desarrollarse antes de contar con esta regulación.

El obstáculo ya no es tecnológico. Existen proyectos, terrenos contratados, estudios ingresados ante CENACE y fechas previstas de operación.

Lo que necesitamos ahora son determinadas definiciones y una mayor coordinación institucional, particularmente para algunas modalidades como los sistemas no Asociados.

La regulación ya establece quién puede operar almacenamiento y cómo puede integrarse al sector eléctrico. Eso representa un avance muy importante. Ahora necesitamos observar cómo se implementará con CENACE y cómo evolucionarán los mecanismos de CFE.

EI: Entonces, ¿el almacenamiento podría convertirse también en una alternativa frente a las necesidades de nueva infraestructura eléctrica?

YV: Exactamente. Quizá una de las preguntas más importantes sea dónde tiene mayor sentido económico instalar almacenamiento.

Tenemos que estudiar las experiencias internacionales y determinar cuáles pueden adaptarse a México: cómo integrar almacenamiento con solar, dónde están las principales barreras y, sobre todo, qué problemas puede resolver.

Tomemos regiones con restricciones eléctricas. La pregunta podría plantearse al revés: ¿cómo reducimos congestiones, pérdidas y restricciones operativas si no incorporamos almacenamiento?

Tenemos que analizar su papel para mejorar confiabilidad, calidad del suministro y respaldo eléctrico, particularmente en regiones con crecimiento acelerado.

Al mismo tiempo debemos reconocer otros riesgos: México depende todavía de cadenas internacionales de suministro de baterías, componentes electrónicos y tecnologías críticas. Esa dimensión también debe formar parte de nuestra estrategia.

EI: ¿Ves posibilidades para modelos como Energy Storage as a Service (ESaaS)?

YV: Sí, y de hecho ya existen modelos en el mercado en los que un tercero realiza la inversión en infraestructura y comparte con el usuario parte de los beneficios generados por los ahorros.

Creo que vamos hacia allá.

La oportunidad es ver almacenamiento como parte de un sistema mucho más amplio: eficiencia energética, generación distribuida, redes inteligentes, electrificación del transporte y nuevos patrones de consumo.

El almacenamiento puede además reducir barreras de entrada en otros mercados. En electromovilidad, por ejemplo, puede integrarse a los modelos de electrificación de flotas y ayudar a administrar la infraestructura necesaria para su operación.

Por ello, no debemos analizar estas tecnologías de manera aislada. Hay que construir un círculo virtuoso entre generación, almacenamiento, digitalización, eficiencia y electrificación.

EI: ¿Qué debería evaluar hoy una empresa antes de solicitar una cotización de almacenamiento?

YV: Primero, definir su objetivo de negocio. ¿Quiero utilizar la energía exclusivamente para mis necesidades?, ¿busco respaldo?, ¿quiero integrarla con generación propia?, ¿mi proyecto requiere permiso?

Segundo, analizar algo que parece muy básico, pero no lo es: ¿tengo físicamente el espacio necesario para instalar las baterías y puedo cumplir los protocolos de seguridad requeridos?

Tercero, determinar si tiene sentido integrarlo con generación distribuida.

Y, si se adopta un esquema de Energy Storage as a Service, elegir una empresa seria, financieramente sostenible, con capacidad tecnológica, innovación y una cadena de suministro confiable.

También hay que considerar los tiempos. Una batería no llega inmediatamente; desde la planeación y adquisición hasta su integración y puesta en operación transcurre un periodo que debe incorporarse en la decisión, usualmente mayor a 6 meses.

Por eso antes de seleccionar la tecnología debemos tener claro el objetivo, la modalidad regulatoria, la infraestructura y seguridad necesarias y el horizonte de implementación.

EI: De cara a 2030, ¿qué tendría que suceder para que México deje de considerar el almacenamiento como una tecnología complementaria y lo vea como infraestructura estratégica?

YV: Creo que es cuestión de tiempo.

Cuando comiencen a operar plenamente los sistemas no Asociados, cuando más Centros de Carga incorporen almacenamiento y cuando veamos cómo estos sistemas fortalecen la infraestructura eléctrica, la percepción comenzará a cambiar.

Si queremos reducir la dependencia de combustibles fósiles y avanzar hacia modelos más sostenibles, competitivos y resilientes, necesitaremos almacenamiento para respaldar generación renovable, incrementar eficiencia energética, construir redes más inteligentes y electrificar el transporte.

Además, sus beneficios no tienen que limitarse a las grandes empresas. Una mejor administración del sistema, menor congestión y una utilización más inteligente de la energía pueden generar beneficios económicos más amplios.

EI: Finalmente, ¿cómo se relacionan almacenamiento y digitalización dentro de esta transformación?

YV: Están completamente vinculados. Los nuevos sistemas utilizan software y hardware para conocer el comportamiento energético, determinar cuándo cargar y descargar, monitorear el estado de las baterías y administrar su degradación.

La transición energética requiere cuatro grandes componentes: digitalización, descentralización, democratización y descarbonización.

Sin digitalización difícilmente podremos conseguir una verdadera transición energética. Es necesaria para reducir emisiones, mejorar la seguridad energética, generar nuevas oportunidades económicas y construir un sistema eléctrico más resiliente.

El almacenamiento va a continuar desarrollándose porque ofrece la posibilidad de cambiar no solamente cuánto consumimos, sino cómo y cuándo consumimos energía.

La eficiencia seguirá siendo fundamental, pero el siguiente paso es avanzar hacia consumos más inteligentes y construir soluciones diferentes para las necesidades específicas de cada industria.

EI: Estimada Dra. Yolanda Villegas, te agradezco muchísimo esta entrevista y deseo que podamos estrechar vínculos entre la Asociación y Energy Insights próximamente, muchas gracias.

YV: Gracias a ustedes por la invitación, y con gusto nos reunimos próximamente para explorar la colaboración. 

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