Reporte del Mercado del Petróleo 3B 2026: Del Choque de Oferta a una Recuperación Frágil

Por Energy Insights

Evolución y perspectivas entre mayo – junio de 2026

Entre mayo y junio de 2026, el mercado petrolero internacional atravesó una de sus transformaciones más abruptas de los últimos años. El conflicto en Medio Oriente y las restricciones al tránsito por el estrecho de Ormuz provocaron inicialmente una pérdida de suministro sin precedentes, una reducción acelerada de los inventarios y fuertes aumentos de precios. Posteriormente, los avances diplomáticos entre Estados Unidos e Irán permitieron recuperar parcialmente los flujos del Golfo y moderaron las cotizaciones del crudo. Sin embargo, la normalización resultó incompleta: mientras el abastecimiento de crudo comenzó a mejorar, los mercados de productos refinados permanecieron restringidos.

La evolución de estos tres meses muestra un mercado que pasó de temer una escasez inmediata de petróleo crudo a anticipar un posible excedente durante 2027. No obstante, esta perspectiva depende de una condición fundamental: alcanzar una paz duradera que permita restablecer el tránsito por Ormuz, reactivar la producción del Golfo y normalizar las operaciones de refinación y exportación.

Mayo: el punto más crítico del choque de oferta

El reporte de mayo reflejó el momento de mayor tensión. Más de diez semanas después del inicio de la guerra, el tráfico de buques petroleros a través del estrecho de Ormuz continuaba severamente restringido. Las pérdidas acumuladas de suministro de los productores del Golfo ya superaban los 1,000 millones de barriles, mientras más de 14 millones de barriles diarios (mb/d) permanecían fuera del mercado.

La oferta mundial descendió a 95.1 mb/d en abril, una reducción adicional de 1.8 mb/d respecto de marzo y una pérdida acumulada de 12.8 mb/d desde febrero. La producción de los países del Golfo afectados por el cierre de Ormuz se encontraba 14.4 mb/d por debajo de los niveles anteriores a la guerra.

El impacto se trasladó inmediatamente a los inventarios. Durante marzo y abril, las existencias mundiales observadas, incluido el petróleo almacenado en buques, disminuyeron alrededor de 250 millones de barriles, equivalentes a un ritmo de 4 mb/d. Solamente en abril, los inventarios terrestres cayeron 170 millones de barriles, mientras las existencias de los países de la OCDE registraron una reducción de 146 millones.

Ante la magnitud de la disrupción, los precios reaccionaron con extrema volatilidad. El North Sea Dated llegó a cotizar en 144 dólares por barril, cayó posteriormente por debajo de 100 dólares y se recuperó hasta aproximadamente 110 dólares. En abril, su precio promedio alcanzó 120.36 dólares por barril, unos 16.50 dólares más que el mes anterior.

A pesar de la magnitud del choque, el déficit efectivo entre oferta y demanda fue menor que la pérdida bruta de producción. El mercado había ingresado a la crisis con excedentes, mientras productores y consumidores comenzaron a responder a las señales de precios. Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos redirigieron parte de sus exportaciones hacia terminales ubicadas fuera del estrecho; los países consumidores liberaron inventarios comerciales y estratégicos, y los productores de América incrementaron su oferta.

Las perspectivas de crecimiento de la producción americana para 2026 se revisaron al alza en más de 600 mil barriles diarios (kb/d), hasta 1.5 mb/d. Simultáneamente, las exportaciones de crudo de la cuenca del Atlántico hacia los mercados al este de Suez aumentaron 3.5 mb/d desde febrero, con mayores embarques procedentes de Estados Unidos, Brasil, Canadá, Kazajistán y Venezuela.

La demanda también comenzó a ajustarse. Las refinerías redujeron operaciones e importaciones de crudo: entre febrero y abril, las compras marítimas de China disminuyeron 3.6 mb/d, las de Japón 1.9 mb/d, las de Corea 1 mb/d y las de India **760 kb/d. Los sectores petroquímico y de aviación fueron los primeros en resentir la menor disponibilidad de materias primas y combustibles.

En ese momento, la Agencia Internacional de Energía (AIE) estimaba que la demanda mundial disminuiría 420 kb/d durante 2026, hasta situarse alrededor de 104 mb/d, una revisión a la baja de 1.3 mb/d respecto de su previsión anterior al conflicto.

Junio: avances diplomáticos y cambio de expectativas

Durante junio, el mercado comenzó a incorporar la posibilidad de una salida diplomática. El anuncio de un acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán abrió la perspectiva de reanudar el tráfico por Ormuz y levantar el bloqueo estadounidense a las exportaciones petroleras iraníes.

Los precios respondieron de manera inmediata. Entre mayo y mediados de junio, el North Sea Dated perdió más de 40 dólares por barril, hasta ubicarse alrededor de 82 dólares. Los futuros del ICE Brent cotizaban aproximadamente en 81 dólares por barril, unos 37 dólares por debajo de su máximo de principios de abril, aunque todavía alrededor de 20 dólares por encima del nivel observado al comienzo del año.

Los flujos a través del estrecho comenzaron a recuperarse desde un mínimo de 9.6 mb/d en mayo hasta aproximadamente12 mb/d a principios de junio, apoyados por transferencias de petróleo entre buques en el golfo de Omán. Sin embargo, la oferta mundial todavía se encontraba en niveles extraordinariamente bajos. En mayo, la producción descendió a 94.5 mb/d, unos 13.6 mb/d por debajo de los niveles previos al conflicto.

La expectativa de recuperación estaba condicionada por restricciones operativas y políticas. El desminado de las rutas marítimas, la definición de los acuerdos de tránsito y la reconstrucción de las cadenas logísticas impedían anticipar una normalización inmediata.

Mientras tanto, el efecto acumulado de la crisis sobre la demanda resultó mayor de lo previsto. La AIE revisó su pronóstico para 2026 desde una disminución de 420 kb/d hasta una contracción de 1.1 mb/d. Las entregas de productos petrolíferos habían caído 5 mb/d interanuales durante el segundo trimestre, afectadas por los precios elevados, la menor disponibilidad de combustibles y el deterioro económico.

Los inventarios continuaron absorbiendo el desequilibrio. En mayo disminuyeron 143 millones de barriles, equivalentes a 4.6 mb/d, con lo que el ritmo promedio de reducción desde el inicio de la guerra alcanzó 3.8 mb/d. Las reservas gubernamentales de los países de la OCDE descendieron a su nivel más bajo desde diciembre de 1990, después de disminuir 163 millones de barriles desde el comienzo del conflicto.

La crisis ya no se manifestaba únicamente como una escasez de crudo. La reducción del procesamiento en China, Medio Oriente, Eurasia y otras regiones asiáticas trasladó la presión hacia los productos refinados. Aunque la menor actividad de las refinerías moderó temporalmente la demanda de petróleo crudo, también redujo la oferta de gasolina, diésel, combustible de aviación y materias primas petroquímicas.

Julio: recuperación del crudo, persistencia de la escasez de productos

En junio, cuyos resultados se reflejaron en el reporte de julio, la oferta mundial finalmente mostró una recuperación significativa. La producción aumentó 4.1 mb/d, hasta alcanzar 98.8 mb/d, apoyada por la reanudación parcial de los flujos a través de Ormuz y el restablecimiento de parte de la producción del Golfo.

Las exportaciones totales de petróleo del Golfo, incluidos los embarques realizados por rutas alternativas, aumentaron 6.5 mb/d durante junio, hasta 16.1 mb/d. A pesar de este repunte, todavía permanecían muy por debajo del promedio de 24 mb/d registrado antes de la guerra.

El crudo y los condensados representaron 85% del incremento mensual, apoyados por la liberación de inventarios terrestres y flotantes que habían alcanzado su máxima capacidad. La producción del Golfo aumentó 3.5 mb/d, pero continuó 11.4 mb/d por debajo de sus niveles previos al conflicto.

La mayor disponibilidad de crudo provocó otra disminución de precios. El North Sea Dated cayó 31 dólares por barril durante junio, hasta alcanzar aproximadamente 68 dólares a principios de julio, su nivel más bajo desde enero y 2 dólares por debajo de la cotización previa a la guerra. De esta manera, el petróleo eliminó todas las ganancias acumuladas durante el conflicto.

El comportamiento de los inventarios también mostró un cambio. En junio, las existencias mundiales observadas aumentaron 21 millones de barriles, el primer incremento en cuatro meses. Sin embargo, este resultado no significó una recuperación generalizada: el petróleo almacenado en buques aumentó 117 millones de barriles, mientras los inventarios terrestres disminuyeron aproximadamente 96 millones, incluidos 44 millones procedentes de reservas gubernamentales de la OCDE.

La llegada de mayores volúmenes de crudo no se tradujo con la misma rapidez en una recuperación de los productos refinados. Las exportaciones de combustibles y gas licuado de petróleo del Golfo permanecieron por debajo de la mitad de sus niveles anteriores a la guerra, mientras los flujos de crudo recuperaron casi tres cuartas partes de sus niveles de febrero.

Las principales refinerías exportadoras del Golfo todavía no habían reiniciado plenamente sus operaciones. A esto se sumaron los ataques ucranianos contra refinerías e infraestructura de exportación rusa y las bajas tasas de procesamiento en Asia. En junio, la actividad mundial de refinación aumentó 1.5 mb/d respecto del mes anterior, pero permaneció 6 mb/d por debajo del nivel del año previo.

Esta divergencia creó un mercado de dos velocidades: abundancia relativa de crudo frente a una disponibilidad restringida de productos refinados. Como resultado, los márgenes de refinación alcanzaron a principios de julio sus niveles más altos en cuatro años. Aunque disminuyeron las preocupaciones por el suministro de combustible de aviación, los mercados de gasolina y diésel se volvieron más estrechos y los márgenes de la gasolina aumentaron considerablemente.

La demanda inicia una recuperación gradual

Después de caer hasta 97.9 mb/d en mayo, su menor nivel del periodo y 5.3 mb/d por debajo del año anterior, la demanda mundial comenzó a recuperarse. La normalización parcial del suministro de combustibles, la temporada alta de viajes de verano y la liberación de demanda contenida empezaron a impulsar el consumo.

La AIE esperaba que para octubre la demanda aumentara más de 8 mb/d respecto del mínimo de mayo, superando los niveles de 2025 por primera vez desde febrero. La contracción interanual se moderaría desde 4.8 mb/d en el segundo trimestre hasta 1.7 mb/d en el tercero, antes de registrar un crecimiento de 1.2 mb/d durante el cuarto trimestre.

A pesar de esta recuperación, la previsión anual permaneció débil. El reporte de julio estima una disminución de la demanda mundial de 1 mb/d durante 2026, ligeramente menor que la contracción de 1.1 mb/d prevista en junio, pero sustancialmente más negativa que la reducción de 420 kb/d proyectada en mayo.

La evolución de los pronósticos muestra la rapidez con la que la crisis modificó las condiciones del mercado: Previsión de demanda mundial para 2026: para mayo contracción de 420 kb/d; junio contracción de 1.1 mb/d; y julio contracción de 1 mb/d.

La revisión no solo refleja el encarecimiento del petróleo. También incorpora la interrupción del suministro de productos refinados, la caída de la actividad petroquímica y aérea, el debilitamiento económico y las medidas adoptadas por consumidores y gobiernos para reducir el uso de combustibles.

Perspectivas para el cierre de 2026 y 2027

Para el conjunto de 2026, la AIE prevé que la oferta mundial disminuya aproximadamente 3.7 mb/d, hasta situarse en 102.6 mb/d. La actividad de refinación se reduciría 2.4 mb/d, debido a la lenta recuperación de las plantas del Golfo, las interrupciones en Rusia y las menores tasas de operación en Asia.

El balance mundial podría regresar a una situación de superávit hacia finales de 2026, conforme se recuperen los flujos a través de Ormuz, se reactive la producción de los campos cerrados y las refinerías normalicen sus operaciones. No obstante, esta previsión depende de una rápida desescalada del conflicto.

La ruptura del cese al fuego los días 7 y 8 de julio mostró la fragilidad del escenario. Después de haber descendido a 68 dólares por barril, el North Sea Dated volvió a cotizar alrededor de 77 dólares. La reacción confirmó que el mercado continúa altamente expuesto a cualquier interrupción del tránsito marítimo o deterioro de las negociaciones.

Para 2027, la AIE anticipa un cambio importante. La demanda aumentaría alrededor de 2 mb/d, hasta aproximadamente 105.3 mb/d, mientras la oferta podría crecer entre 7.5 y 8 mb/d, hasta situarse cerca de 110 mb/d. Esto generaría un excedente considerable, permitiría reconstruir inventarios comerciales y ofrecería a los gobiernos la posibilidad de reponer o ampliar sus reservas estratégicas.

Sin embargo, el crecimiento acumulado de la demanda durante 2026 y 2027 permanecería muy por debajo de las tendencias históricas. La crisis no solo redujo temporalmente el consumo: también aceleró medidas de eficiencia, sustitución de combustibles y seguridad energética que podrían tener efectos más duraderos.

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