Entrevista con Francisco Cabeza, CEO de Head EV, y ExPresidente de AMIVE (Asociación Mexicana de Impulso al Vehículo Eléctrico) 

Francisco, un gusto tenerte en Energy Insights. Hace un año nos vimos, estabas como presidente de la AMIVE, después de un año quisiéramos saber qué está pasando en el sector de electromovilidad. Antes de entrar de lleno al tema, platícanos un poco de lo que estás haciendo ahorita.

Muchas gracias por la invitación, un placer estar contigo y con toda la audiencia. Con agrado te comparto que después de dejar mi cargo como presidente de la AMIVE, empiezo a trabajar en proyectos de asesoría y acompañamiento a empresas para movilidad eléctrica; desde cursos, talleres, asesorías, consultoría hasta proveer diferentes productos que ayudan a resolver los problemas que hoy en día tenemos para la movilidad eléctrica.

Excelente, gracias por ese update. Te reconocemos como un experto en el sector de electromovilidad y en otros subsectores de energía. Recordando nuestra entrevista de hace poco más de un año, hagamos un recuento. En aquel entonces estábamos hablando de la entrada de la presidenta Claudia Sheinbaum con un discurso a favor de las energías renovables, justo a favor de la electromovilidad. ¿Qué ha pasado en este año? ¿Este discurso se ha transformado en indicadores que indiquen un afianzamiento del sector de electromovilidad en México?

Lo primero que diría es que tenemos un gran reto energético. Vienen los vehículos a consumir mucha electricidad y también vienen los data centers a consumir mucha electricidad. El gobierno ya está haciendo anuncios de “yo le quiero entrar” y “yo voy a hacer que esto pase”. En la COP30 en Brasil la semana pasada hablaban de que el transporte pesado y los autobuses a partir del 2040 van a ser 100% eléctricos; ojo, lo dicen en la COP30 como que México se va a comprometer, falta que la industria nacional diga “sí, estamos de acuerdo” y pase. 

Hoy en Brasil estábamos diciendo como país que para el 2040 vamos a dejar de vender vehículos pesados y autobuses de combustión interna y también hacemos anuncios de inversiones de cuatro millones de dólares en data centers que consumen mucha energía. Si reflexionamos un poco, el país tuvo apagones en el 40% del territorio en el 2024, y si consideramos que la electricidad no es como la gasolina y necesita generación, transmisión y distribución. Si vemos eso notamos que hay zonas del país que ya están saturadas, las líneas ya no dan para más, hay líneas que tienen más de 70 años que están operando y hay que renovar. 

Los proyectos de transmisión y distribución nos pueden llevar de 10 a 20 años y los compromisos que tenemos son al 2030. Si vemos el anuncio que hizo el gobierno hace poco tiempo, nos hablaban de una inversión bastante fuerte en energía, estábamos hablando de que van a invertir 14 gigas de capacidad, lo equivalente a 15,150 millones de dólares, para lograr una mejoría de carbono al 2050. Esto es muy retador, y lo más retador es decir quién la iniciativa privada quiere invertir en nuestro país con las condiciones que tenemos hoy y con la certeza jurídica que le estamos dando a los inversionistas que tienen que llegar a nuestro país.

También hay que resaltar que los tiempos que estamos dando para que las empresas privadas digan “yo quiero entrar al proyecto que está ofreciendo el país”, a veces tienen muy poco periodo de gracia para que las empresas se puedan mover. Tu servidor, viniendo de empresas de energía privadas, pues sabes que tienes que pasar por un comité, por un board, llegar a veces hasta nivel global para que te digan “te autorizo a invertir en el país”, sobre todo cuando hablamos de millones de dólares. Ese es un reto adicional, los tiempos que estamos poniendo como país en comparación con los tiempos a los que se mueven las empresas a veces podrían no dar para que tengamos esa cantidad de energía que estamos solicitándole a la iniciativa privada. 

Se ve que este el entorno no está fácil, ¿qué te parece si entramos un poco más a la infraestructura micro? Recuerdo que el año pasado hablábamos de que había una deficiencia en infraestructura, por ejemplo, de cargadores eléctricos para la electromovilidad, creo que hablábamos de alrededor de 3,200 cargadores. ¿Qué tanto ha evolucionado eso? ¿Sigue siendo un cuello de botella o está teniendo alguna solución? 

Vamos a hacer un análisis rápido de qué está pasando con la movilidad eléctrica y con la movilidad en México en general. Si hacemos un análisis de 1990 a 2024, podemos ver que en 1990 éramos 84 millones de personas y en el 2024 éramos 130 millones. De automóviles teníamos 9.8 millones y ahora son más de 60 millones. Si ves esos datos, la población creció un 60% y los vehículos un 500%. Podríamos decir que a los mexicanos nos gusta tener más coches que hijos, nada más como una referencia de cuánto ha crecido el mercado, y todavía hay mucho espacio para el que el mercado siga creciendo. 

Datos importantes de México, somos el segundo mercado más grande de América Latina de autos después de Brasil. De cada 100 vehículos, cuatro se producen en México y 2024 fue el tercer año con más ventas de vehículos en los históricos que tenemos como país. Somos cuarto exportador a nivel mundial de vehículos ligeros, quinto productor de vehículos a nivel mundial y noveno de vehículos eléctricos; o sea, la industria automotriz en México es muy importante, sobre todo también para el PIB. 

Los vehículos eléctricos cada vez ganan más territorio en el porcentaje de share de los vehículos que hay en el país. Lo cierto es que la falta de infraestructura hace que el mexicano opte más por un vehículo híbrido enchufable que por un eléctrico. ¿Por qué pasa eso? Porque no hay suficiente infraestructura carretera de alta potencia. ¿Por qué digo alta potencia? Porque necesitamos que carguen muy rápido para irnos rápido, porque en las carreteras de nuestro país corremos el riesgo de que nos asalten o incluso de que nos pase algo más. Entonces, queremos cargar lo más pronto posible y no detenernos con un vehículo que normalmente cuesta más de medio millón de pesos, por eso que estamos adoptando más híbridos enchufables que eléctricos. 

Importante decir en esta parte de la industria mexicana que hay que voltear a ver a China y a México. China está ganando share de mercado, el 20% de los vehículos que compramos vienen de China y el 36% de México. Aquí podemos hacer algunas referencias de ¿de qué país viene el coche que estoy comprando? y ¿qué tanto puede afectar a la industria nacional? 

Hablando de los vehículos eléctricos, vamos a tener a Donald Trump en el escenario, marcando un cambio de rumbo en la movilidad eléctrica a nivel mundial. Si bien, no es el único detonante, la realidad es que de 2023 que decíamos que se dejaban de producir vehículos de combustión, ahora lo que decimos es que tal vez van a existir los dos. ¿Por qué? Porque para Estados Unidos su principal negocio es el petróleo y su segundo negocio es vender coches de petróleo. Entonces, a Estados Unidos no le conviene ponerse a promover coches que no fabrica y que no consumen el energético que venden. Pero, podemos ver que la movilidad eléctrica va a seguir existiendo durante mucho tiempo. 

¿Dónde vamos a ver el potencial de la movilidad eléctrica en México? En el tamaño de coches que tenemos como país, siendo México el décimo lugar a nivel mundial. Pero, si comparas México con Francia no hay mucha diferencia en cuántos coches tenemos como país; o sea, fácilmente nos podemos colocar en el sexto lugar a nivel mundial de flota vehicular. Si hablamos de transporte de mercancías, podríamos competir por el cuarto lugar con India. 

Entonces, si tú te volteas a ver a un flip manager hablando de las empresas que tienen compromisos globales, seguro México está en su top seis. Ahora, de todos los países que tenemos aquí, si volteas a ver el mix energético, México ocupa el lugar número cuatro de los países que están aquí en la energía más limpia; la más limpia es Brasil, luego Francia, Alemania y sigue México. Tenemos mucho gas, pero el gas contamina un 50% menos que el carbón. La energía de India, China y Estados Unidos tienen más carbón y eso hace que sus mix energéticos sean más contaminantes. 

Al final, la energía de México nos ayuda a decir “me podría colocar en el top tres de decisiones de una empresa que quiere reducir emisiones porque México tiene la cantidad de vehículos y además tiene la energía que necesitamos para reducir emisiones”. El 2030 es ese número mágico, el gobierno termina en el 2030, las empresas tienen objetivos al 2030 y más de 100 empresas hicieron el compromiso del Acuerdo de París; todas esas empresas hoy en día ya tienen al menos un vehículo eléctrico circulando en el país y tienen objetivos muy claros al 2030, quiero tantos coches.  ¿Cuál va a ser el reto? Pues decir, ¿dónde los carga? Es justo de lo que platicábamos la última vez, ¿de dónde voy a sacar yo para poder tener esa energía? 

Durante los últimos, te diría, ocho años de mi carrera en movilidad eléctrica, siempre decíamos que el vehículo eléctrico tiene que cargar en casa, cargar en la oficina y cargar en puntos de destino (destination charging), y si es un vehículo comercial, va a cargar en el centro de distribución y recarga de oportunidad. 

Pero la realidad es que si tú empiezas a tomar esa energía de la red del Sistema Eléctrico Nacional, pensemos en el cargador que yo tengo en mi casa, mi cargador le pide al Sistema Eléctrico Nacional siete kilowatts, son siete kilowatts que le estoy quitando a un sistema público que es de interés público, pero solamente los estoy utilizando una vez cada tres días y solo lo utilizo por seis horas; el resto del tiempo ese cargador y esa capacidad eléctrica del país nadie la usa y estamos diciendo que no hay electricidad en el país. 

Entonces, ¿hacia dónde se tiene que mover México? Hacia la recarga pública y una recarga pública que sea de alta potencia. No te estoy diciendo algo que sea nuevo, no estoy inventando el hilo negro, ya lo hicimos hace 100 años, se llaman gasolineras. ¿Qué debemos hacer? Esa poca capacidad eléctrica que tenemos en el país destinarla a puntos públicos de recarga y decir “aquí va toda la potencia destinada para vehículos”, porque además tenemos que destinar energía a la industria, a las casas y a todo lo que el país demanda en energía.

Si tú dejas la energía en un lugar público, esa energía se puede utilizar 24/7, y si metes cargadores de alta potencia, en lugar de que yo me tarde seis horas en cargar mi coche, me puedo tardar 12 minutos, y en 12 minutos me entregaron la misma cantidad de energía. Entonces, en 24 horas hace sentido para un gasolinero invertir porque va a vender mucha energía como ya lo hace con la gasolina. ¿Qué tenemos que promover a nivel país? Que todos los flotilleros, en lugar de que quieran tener su patio en casa, empiecen a apostar más por puntos de recarga pública compartida.

Hoy tenemos que pasar a cargadores rápidos y mientras más rápido cargues mejor, para que repliquemos el modelo de la gasolina, pero ahora con electricidad, y que al final esa inversión en la infraestructura la hagan los que ya han invertido en infraestructura, porque hoy en día nadie piensa cuánto le cuesta tener una gasolinera en casa. Además, las velocidades de recarga ya nos permiten hacer eso, hoy en día esa batería de 50 kilowatt-hora la puedes cargar a 350 kilowatts, redujiste cinco veces o seis la velocidad a la que cargabas antes, entonces estás hablando de minutos, que es lo que te tardas hoy en la gasolinera. 

Finalmente, utilizo una analogía para hablar del tema de la carga pública y me gusta usar el agua porque a mucha gente que no entiende el lenguaje de energía se le puede facilitar más el tema cuando hablamos con agua. Cuando hablamos de la energía como si fuera agua, lo que estoy diciendo es que todos los flotilleros quieren cargar sus coches, que es como si todos quieren nadar, pero para nadar no necesitas tener una alberca, y ahí es donde la conversación se confundió y se tergiversó un poco hace unos años. 

Todos pensamos que para poder nadar debíamos tener una alberca, la realidad es que puedes tener una alberca compartida para poder nadar y ponerte de acuerdo en qué horario la vas a usar. Si tú pones una alberca pública compartida al centro de todos tus vecinos que quieren nadar, te gastarías 54000 litros de agua para tener esa alberca pública compartida; si todos quieren tener una alberca, necesitarías siete veces la cantidad de agua para poder hacer que todos tengan una alberca. Esto es lo que está pasando hoy en día en el panorama nacional; todas las empresas son vecinas en las mismas zonas industriales, perfectamente podrían tener una alberca compartida. 

Lo complejo de tener una alberca privada es que el señor de alimentos y bebidas, por norma, no puede permitir que la competencia llegue a cargar sus coches, es más, yo no lo permitiría. Entonces, la capacidad eléctrica que estamos llevando a nuestros patios se la estamos secuestrando al sistema público y la estamos subutilizando porque si bien nos va se utiliza seis horas diarias de las 24 que tenemos, tres cuartas partes del tiempo está subutilizada esa capacidad y además nos costó un dineral tenerla ahí; y además cargamos lento, todavía peor. 

¿Hacia dónde se tiene que mover México? A darle todo el apoyo a los flotilleros, generar estos diálogos que a veces no existen con los flotilleros para decir “oye, ¿cómo te ayudo?” y también generar esa demanda que nos permita tener precios razonables para la movilidad eléctrica. ¿Por qué? Porque hoy estamos encontrándonos tarifas de energía que al usuario le están costando de ocho a diez veces lo que cuesta la electricidad. Estoy de acuerdo en que sí tenemos que recuperar la inversión en la infraestructura y mientras más vehículos lleguen a consumir a nuestra infraestructura y carguemos rápido, más energía podemos vender y podría ser más barata.

Por lo que entiendo, seguimos con un rezago en la infraestructura de carga en el país.

Sí, el ratio que tenemos es de un cargador por cada 40 vehículos, cuando en el resto del mundo traemos una razón de un cargador por cada tres vehículos. Ahora, ojo, si seguimos hablando de carga privada, que hablaba con una directora de energía en Portugal y me decía “es que es un derecho universal que todos tengan un cargador en casa”. Imagínate 7 kW multiplicados por cuántos millones de habitantes somos, pongámoslo en coches, son 60 millones de coches por 7 kW, es una locura. 

Tenemos que promover la carga pública, carga pública rápida. Los coches que hoy circulan en el país eléctricos no me importan, ellos ya resolvieron dónde recargar; lo que nos debe ocupar es los que van a venir y debemos promover además que los que vengan tengan un conector universal para no estar dividiendo la poca capacidad eléctrica que tenemos entre cargador rojo, azul o verde, por no decir países. 

Hace un año hablábamos de que había un arancel, si no mal recuerdo, del 20% de la importación de vehículos eléctricos. En este tiempo, otro de los cambios que tuvimos fue que entró Donald Trump como presidente de Estados Unidos y ocurrió toda esta parte de guerra comercial, principalmente con China. Adicionalmente, viene todo un entorno en donde al sector automotriz le han pegado por el lado del acero, el aluminio, los mismos coches eléctricos y los mismos vehículos. ¿Cómo ves ese entorno? ¿Qué te parece si entramos ese ambiente comercial entre mezclado? 

Lo que yo digo es que Donald Trump ya le quitó todos los incentivos a los eléctricos. En mi experiencia, me acuerdo con que en 2016 estaba empezando a crecer la adopción de vehículos eléctricos en Estados Unidos, bajó el precio de la gasolina y los estadounidenses empezaron a comprar ocho cilindros y otra vez la tasa de adopción de vehículos eléctricos cayó. Donald Trump le está quitando todos los incentivos a la movilidad eléctrica en Estados Unidos, no sé qué tantos vehículos eléctricos se vayan a seguir vendiendo de esta industria que fabricamos. 

Creo que el decir “quito ese arancel de vehículos que están importando” podría incentivar a que lleguen más fábricas al país; también entendiendo la peculiaridad de nuestro país, que al final el usuario se guía mucho por esta aspiración, el “aspiro a tener un coche con toda la tecnología, pero al alcance de mi bolsillo; me encantaría tener todo lo que trae el europeo, pero no me alcanza para el europeo, me alcanza para el asiático”. Entonces, creo que sí tendría que ser una invitación a que empiece a haber más fábricas de más marcas y entender que hay un mercado nacional que sí consume productos de otros países y también existe ese mercado de exportación que tenemos que cuidar 100%.

También hay que entender cómo se va a redefinir la industria automotriz en nuestro país, hacia dónde se va a mover con todas las fuerzas del mercado que lo llevan. Al final entendemos que la misma industria automotriz a nivel global también está teniendo un reajuste y un reacomodo de fuerzas, tomando China el liderazgo en la movilidad eléctrica, Japón quedándose con los híbridos y soltando lo eléctrico, Estados Unidos apostándole a la combustión, Europa diciendo “pues sí quiero los incentivos del eléctrico, pero ¿cómo compito?”, empresas europeas comprando marcas chinas para poder competir en este mercado tan agresivo, en fin.

Hay que decir cómo le podemos hacer para traer más inversión al país, cómo le vamos a hacer para darles energía y que no pisemos callos cuando hablamos del T-MEC. Decir “si traigo estas fábricas, pero está de acuerdo mi vecino, no tenemos ninguna complicación en este tema, no es para consumo nacional, es para exportación”.

En todo este entorno que comentas, ¿consideras que en este último año la regulación ha avanzado? ¿La regulación está permitiendo el desarrollo de la infraestructura? Porque al final todo esto requiere de un acompañamiento regulatorio que permita o inclusive hasta incentive. 

Lo que te puedo decir de mi experiencia en el tiempo que estuve como presidente de la AMIVE es que se generaron muy buenas conversaciones con la SENER. El nivel técnico que trae el equipo de este sexenio es bueno, entienden de qué hablas, habrá que ver cómo se acciona, o sea, llevar la idea al cuerpo. ¿A qué me refiero con la idea al cuerpo? Está muy bien que lo hablemos, que lo entendamos, que digamos que sí queremos, ahora hay que hacerlo. Creo que ese es el reto que tenemos en este momento como país, el poder llevar esa conversación a una acción y más allá del queremos hacer y creemos que así se hace, que realmente se haga.

Sí se están teniendo las conversaciones que se deben tener, sí están preguntando lo que se tiene que preguntar, sí están habiendo mesas de diálogo para entender lo que se tiene que entender, habrá que ver los accionables y los entregables de esas conversaciones. 

Hablábamos también de innovación. Era muy alentador el discurso de la presidenta porque no solamente hablaba de energías renovables, hablaba de electromovilidad, pero hablaba también de ciencia y tecnología; incluso se creó una secretaría enfocada en el tema y está este proyecto de un vehículo eléctrico mexicano. ¿Cómo ves ese ecosistema? ¿Realmente se están creando las condiciones para que México tenga un rol de mayor protagonismo en los componentes de innovación del ecosistema de electromovilidad global?

Te voy a decir una frase que aprendí en terapia “hago lo que puedo con lo que tengo”. Creo que estamos haciendo lo que podemos con lo que tenemos en el tema de movilidad eléctrica, es muy difícil que compitamos queriendo hacer baterías, queriendo extraer litio en las condiciones que tenemos el litio en el país; pero sí podemos decir “a ver qué componentes puedo traer de afuera, qué componentes puedo hacer aquí y cómo puedo fabricar algo para que el mercado nacional consuma”. 

Por un lado, tenemos el Olinia, por otro lado, tenemos el Taruk, creo que por ahí pueden llevarnos a una conversación interesante. Al Taruk yo le apuesto más porque el país ya está lleno, al menos Ciudad de México está llena de coches, Monterrey también; no me dejarás mentir, vas más rápido en bicicleta que en coche, entonces creo que la conversación también la tenemos que llevar hacia un transporte donde más personas se muevan en menos espacio. Yo sí deseo que nos vaya muy bien en esos dos proyectos porque si le va bien al gobierno con esos proyectos, nos va bien a todas y todos los mexicanos. 

¿Tú crees que actualmente está en el mejor ánimo la colaboración público-privada en la electromovilidad? 

Hay una buena comunicación. Te diría que los tiempos hay que cuidarlos más, o sea, los tiempos que se piden de respuesta y los plazos que se dan para que la IP responda. Curiosamente siempre decimos que quien se mueve lento es el gobierno, la IP también se mueve lento y más al tamaño de proyectos que llegan a hacer a veces. También creo que como IP también tenemos que generar un diálogo que no está sucediendo; este diálogo entre flotilleros, por ejemplo, ocurre de manera aislada, tendría que ser un diálogo donde todos los flotilleros se sientan a decir “ésta es mi proyección de aquí al 2030, necesito tanta energía en tales lugares” y poder generar esos datos nacionales para decir “CFE, de aquí a tal año van a instalar energía aquí, aquí y aquí, son tantos megas”.

Recientemente en Expo Eléctrica hablaba con algunos expertos y bueno, creo que al hablar con gente con grado de doctorado en electricidad me parece que se está hablando con gente con alta especialización. Uno me decía que este tema de la electrificación no tiene ya vuelta, o sea, la electromovilidad va completamente hacia adelante. Me mencionaba un ejercicio muy básico “mis dos vehículos son BYD, cuando se va la luz en mi casa solo hago un cambio de adaptador y utilizo la batería de mi vehículo para alimentar la primera planta de mi casa y tengo energía mientras regresa la luz de la CFE que me dura hasta 100 horas”.  Si tú te acuerdas cuando hablábamos hace un año, también te planteabas esa pregunta, todavía hay quien piensa que la electromovilidad probablemente no ha terminado por llegar. ¿Cuál es tu sentir? ¿Cuál es tu percepción y qué es lo que ha cambiado en la percepción pública? 

Lo primero que me gustaría resaltar es que en los datos que tenemos de ventas de vehículos, a veces faltan datos de las empresas que llegaron hace poco al país, pero me atrevería a apostar que el vehículo que más se vende hoy en el país es un vehículo eléctrico y es chino. Te estoy hablando de que es un vehículo, así como pasó con el Bocho y con el Tsuru; ahorita el vehículo que más se vende es un eléctrico. 

El reto es que mucha gente de pronto lo compra y no tiene dónde cargar, entonces la experiencia no va a ser nada agradable y van a querer volver a la combustión. Hay que ver cómo atendemos esa creciente demanda, que también está dando oportunidad a muchos espacios que no se están atendiendo para que nuevos jugadores lleguen al mercado a poder ofrecer sus servicios.

¿Consideras que esta tendencia es sumamente firme?

Es una tendencia firme, va a tardar más y tomemos en cuenta que el tiempo de vida de un vehículo en México es de 20 años, es decir, que el vehículo de combustión interna que nosotros vendamos en el 2039 va a existir hasta el 2059. Entonces, no es que nos va a tocar un ver un país lleno de coches eléctricos y solo eléctricos, vamos todavía a llegar a ver vehículos de combustión interna un buen rato.

¿Cómo visualizas el futuro de la electromovilidad? Dentro del marco de que la Ciudad de México está llena de vehículos, que eso no es novedad, pero la novedad es que hay autos eléctricos y son más baratos, hay más gente con autos eléctricos chinos y es claro que la solución de la movilidad no está en la movilidad eléctrica individual por casa o por familia. ¿Cómo se mueve esto?

Comentabas también de Monterrey, Monterrey ya tiene un tráfico insostenible porque la infraestructura no está creciendo el ritmo que está creciendo la adopción de los vehículos. Las soluciones de movilidad, inclusive las opciones de movilidad públicas masivas, parecen muy insuficientes para el ritmo que está creciendo la ciudad. ¿Cómo ves ese futuro para que encaje la electromovilidad con la movilidad sostenible?

Lo primero es que tiene que haber más transporte público y menos privado, de entrada, eso tiene que ser una conversación de todos los estados del país, ¿cómo le hacemos para que haya más transporte público? Una persona que se sube al transporte público es un coche menos en la en la calle. Para la gente que tiene la fortuna de viajar a otros países, experimentas el poder moverte en transporte público a todos lados de una manera eficiente y agradable, lo que te quita las ganas de tener un coche.

Entonces, tiene que haber transporte público, y fíjate, ya no estoy hablando de que tiene que ser eléctrico, que haya más transporte público y que sea de calidad, para que cada vez haya menos coches; al haber menos coches, pues nos movemos todos más rápido y contaminamos menos. Lo segundo, si logramos hacer que esos coches sean eléctricos, pues todavía mejor, empezamos a tener un escenario de calidad. 

También hablar de las ciclovías, tiene que haber más ciclovías en los estados, en Ciudad de México empieza a ser una buena solución para muchos ciudadanos el transportarse en bicicleta, eso todavía deja más espacio para la gente que sí se tiene que mover en el transporte público y más espacio para las calles. La realidad es que moverte a un promedio de entre 9 kilómetros y 13 kilómetros por hora en un coche ya no es sostenible, ya estás a nada de mejor irte caminando.  

Estimado Francisco, fue un gusto haberte tenido en esta entrevista. Antes de cerrar, me gustaría hacerte una última pregunta, ¿estamos dejando algo en el tintero que tú quisieras resaltar de estas temáticas que estamos cubriendo?

Lo he dicho desde hace 10 años, tiene que haber un conector universal en el país, cualquier otra conversación que vaya por otro camino no está cuidando el bien nacional, que es la energía, que es escasa. Eso sí lo sigo sosteniendo, tiene que haber un conector universal para que todos los vehículos que lleguen a ese cargador lo puedan usar y no fraccionar la poca capacidad que tenemos disponible en el país. ¿Qué conector? El que el gobierno decida.

Perfecto, Francisco. Te agradezco muchísimo esta entrevista y espero que sigamos en contacto hablando de estos temas e intercambiando información para que nuestros lectores tengan más insights para su toma de decisiones.

Gracias por esta entrevista.

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