Perspectivas de la Tecnología Energética Global

Por Energy insights

Introducción

Las políticas públicas de energía, industria y comercio se han vuelto inseparables. En cada ámbito surgen tensiones y compromisos mientras los gobiernos buscan equilibrar mercados eficientes con una transición energética limpia y rentable, al tiempo que aseguran cadenas de suministro tecnológicas seguras y resilientes. Este contexto exige decisiones estratégicas sobre qué industrias respaldar, cómo colaborar con socios comerciales y cómo orientar los esfuerzos de innovación. La Agencia Internacional de Energía ha generado la edición 2024 de Energy Technology Perspectives (ETP), considerada la guía global de tecnologías de energía limpia, se elaboró para apoyar estas decisiones. Este reporte destaca los principales hallazgos de este reporte.

La manufactura y comercio en  la nueva economía de energías limpias

Las oportunidades económicas vinculadas a la fabricación de tecnologías de energía limpia se han convertido en una prioridad para gobiernos y empresas. El mercado global de seis tecnologías clave: solar fotovoltaica, energía eólica, vehículos eléctricos, baterías, electrolizadores y bombas de calor, casi se cuadruplicó desde 2015 y superó los 700 mil millones de dólares en 2023, equivalente a la mitad del valor del gas natural producido mundialmente ese año. Este crecimiento responde al fuerte despliegue de tecnologías limpias, especialmente en vehículos eléctricos, energía solar y energía eólica. Bajo las políticas actuales, el mercado de estas tecnologías podría triplicarse para 2035 y rebasar los 2 billones de dólares, una cifra comparable al valor promedio del mercado global de crudo en los últimos años.

El comercio internacional sigue siendo un pilar del sistema económico y energético global. En 2023, el comercio total de bienes alcanzó aproximadamente 24 billones de dólares; los combustibles fósiles representaron cerca del 10% y los materiales a granel y químicos alrededor del 20%. En comparación, el comercio de tecnologías de energía limpia aún representa una fracción pequeña, alrededor del 1%, aunque crece con rapidez.

Con un valor cercano a 200 mil millones de dólares, el comercio de tecnologías limpias equivale ya a casi el 30% de su mercado global. Los vehículos eléctricos son el principal componente y su comercio se duplicó desde 2020, representando cerca de una quinta parte del comercio mundial de automóviles en 2023. Los paneles solares fotovoltaicos ocupan el segundo lugar en valor comercializado. Con las políticas vigentes, el comercio global de tecnologías limpias podría alcanzar los 575 mil millones de dólares en 2035, un monto superior en 50% al valor del comercio mundial de gas natural en la actualidad.

Las inversiones en manufactura al alza y el liderazgo de China

La inversión global en la fabricación de tecnologías limpias avanza con fuerza y está impulsando una nueva ola de capacidad industrial en todo el mundo. En 2023, la inversión en este sector creció 50% y alcanzó 235 mil millones de dólares, equivalente a casi 10% del aumento de la inversión mundial y a alrededor de 3% del crecimiento del PIB global. La mayor parte de estos recursos se concentró en la producción de paneles solares fotovoltaicos y baterías, que absorbieron cuatro quintas partes del total, mientras que las plantas de vehículos eléctricos representaron cerca de 15%. La capacidad de fabricación instalada supera ampliamente el ritmo actual de despliegue, y aun con algunas cancelaciones o aplazamientos recientes en proyectos solares y de baterías, la inversión prevista para 2024 se mantendrá cerca de los máximos históricos, en torno a 200 mil millones de dólares.

Si bien la competitividad en costos impulsa buena parte de estas decisiones, no es el único factor. China sigue siendo el país más eficiente para fabricar todas las tecnologías analizadas, incluso sin considerar apoyos gubernamentales. Producir módulos fotovoltaicos, turbinas eólicas o baterías cuesta, en promedio, hasta 40% más en Estados Unidos, 45% más en la Unión Europea y 25% más en India. Este diferencial explica el liderazgo de China, que concentra entre 40% y 98% de la capacidad global en las principales tecnologías y componentes de energía limpia. Su ventaja deriva de economías de escala superiores, un mercado interno amplio y una integración profunda a lo largo de la cadena de suministro.

Una encuesta de la AIE a más de 50 fabricantes globales confirma que, además de los costos, influyen otros determinantes en las decisiones de inversión, como el marco de apoyo público, el acceso a mercados, las capacidades industriales y la disponibilidad de infraestructura.

El giro del comercio energético global

El giro del comercio energético hacia tecnologías limpias refleja una transformación estructural del sector con efectos duraderos en los volúmenes comerciales. Mientras los combustibles fósiles generan flujos constantes de importación y exportación, el comercio de tecnologías limpias crea un acervo de infraestructura capaz de producir y transformar energía durante décadas. Bajo las políticas actuales, las importaciones netas de la Unión Europea, considerando combustibles fósiles y tecnologías limpias,  rondarán los 400 mil millones de dólares en 2035. No obstante, la composición de esta factura cambiará de forma significativa: la participación de tecnologías limpias pasará de menos del 10% en 2023 a 35% en 2035, desplazando a los combustibles fósiles.

Este cambio fortalece la resiliencia energética. Un solo buque portacontenedores cargado con módulos solares fotovoltaicos puede aportar la capacidad para generar la misma electricidad que produciría el gas natural transportado por más de 50 metaneros de GNL o el carbón transportado por alrededor de 100 grandes buques.

Las estrategias industriales en Europa y Norteamérica

En la Unión Europea, el futuro de la fabricación de tecnologías limpias dependerá de la capacidad para cumplir los objetivos de la Ley de Industria de Cero Emisiones Netas (NZIA). Algunos de estos objetivos son alcanzables en el corto plazo, como los relacionados con la fabricación final de componentes eólicos y bombas de calor, pero el desafío para la industria automotriz es significativamente mayor. Más del 40% de los vehículos de combustión interna producidos en la Unión Europea se destinan a la exportación y compiten directamente con fabricantes chinos de vehículos eléctricos (VEs), al igual que los VEs producidos dentro del propio bloque. Para mantener competitividad en el mercado global de vehículos eléctricos, la industria deberá reducir costos de producción e integrar plenamente sus cadenas de suministro, especialmente en baterías. En 2023, las importaciones de VEs desde China representaron alrededor del 20% de las ventas en la UE; bajo las políticas actuales, esta participación alcanzaría 40% en 2035, incluso con los aranceles anunciados por cinco años. Si los objetivos de la NZIA se cumplen, una cadena de suministro integrada de VEs y baterías permitiría reducir esa participación a 20%.

En Estados Unidos, la Inflation Reduction Act y la Bipartisan Infrastructure Law ya están transformando el panorama industrial. Ambas políticas han movilizado 230 mil millones de dólares en inversiones para fabricación de tecnologías limpias hacia 2030. Con los incentivos actuales, la demanda de módulos solares fotovoltaicos y polisilicio podría cubrirse casi por completo con producción nacional hacia 2035, aunque la oferta de celdas y obleas seguiría dependiendo parcialmente de importaciones. La estructura comercial de Norteamérica también ofrece ventajas competitivas: México está bien posicionado para consolidarse como centro de fabricación de vehículos eléctricos para la región, replicando su rol actual en vehículos de combustión; mientras que Corea, Japón y otros países del sudeste asiático se perfilan como proveedores estratégicos adicionales.

China el centro de manufactura mundial, India el liderazgo emergente

China mantiene una posición dominante en la fabricación global de tecnologías limpias: concentra alrededor del 70% del valor total producido en las seis tecnologías clave. Su mayor planta de producción de módulos solares fotovoltaicos, actualmente en construcción en Shanxi, tendrá capacidad suficiente para abastecer prácticamente toda la demanda actual de la Unión Europea por sí sola. Aun con el avance de estrategias industriales en otras regiones, las exportaciones chinas de tecnologías limpias podrían superar los 340 mil millones de dólares en 2035 bajo las políticas vigentes, un monto comparable a los ingresos petroleros combinados proyectados para Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos en 2024. Aunque China sigue siendo el mayor importador de combustibles fósiles del mundo, su saldo neto de importaciones, considerando combustibles fósiles y exportaciones de tecnologías limpias, podría reducirse cerca de 70% hacia 2035. Si el mercado global de tecnologías limpias crece más rápido de lo previsto, China podría incluso compensar totalmente sus importaciones de combustibles fósiles antes de ese año.

India, por su parte, podría pasar de importador neto a exportador neto de tecnologías limpias en 2035 si la transición energética se acelera. Bajo las políticas actuales, el país seguirá siendo importador neto, aunque con un crecimiento moderado en la producción y exportación de módulos fotovoltaicos, vehículos eléctricos y baterías bajo el esquema de incentivos vinculados a la producción. En un escenario de transición rápida en India y a nivel global, las exportaciones netas indias de tecnologías limpias podrían aumentar hasta 30 mil millones de dólares en 2035, después de cubrir buena parte de su propia demanda creciente. Esto permitiría compensar alrededor del 20% de su factura de importación de combustibles fósiles, estimada en 170 mil millones de dólares, reduciendo su déficit comercial energético a unos 140 mil millones.

Los mercados emergentes con potencial de participación

Las economías emergentes de América Latina, África y el sudeste asiático generan hoy menos del 5% del valor mundial en la producción de tecnologías limpias. Una transición energética justa exige que estas regiones capturen una mayor proporción de los beneficios asociados al crecimiento de las cadenas globales de suministro. Para ello será indispensable acelerar la adopción de energía limpia y ampliar el mercado internacional, además de superar obstáculos estructurales como el riesgo político y cambiario, la escasez de mano de obra especializada y las limitaciones en infraestructura. No obstante, existen oportunidades claras para avanzar más allá de la minería y el procesamiento de minerales críticos. 

El sudeste asiático ya ocupa un lugar relevante en las cadenas de suministro de tecnologías limpias y cuenta con condiciones para avanzar hacia etapas de mayor valor agregado. La región podría convertirse en uno de los centros de producción más competitivos de polisilicio y obleas fotovoltaicas hacia 2035. Sus capacidades actuales en manufactura electrónica, costos energéticos y laborales competitivos, y políticas orientadas a la exportación le permiten aspirar a producir más de 8 millones de vehículos eléctricos en 2035, frente a unos 40,000 actualmente, exportando casi la mitad en un escenario alineado con emisiones netas cero.

América Latina también presenta bases sólidas, especialmente Brasil, que ya fabrica más del 5% de las palas para turbinas eólicas a nivel mundial. Capitalizar esta posición requiere inversiones sostenidas en infraestructura portuaria y logística. En un escenario de cero emisiones netas, las exportaciones brasileñas de componentes eólicos podrían multiplicarse por seis hacia 2035. La región, además, posee abundantes recursos de energía renovable, lo que abre oportunidades para producir y exportar amoníaco, hierro y acero con emisiones casi nulas a mercados donde estos productos son más caros de fabricar, como Europa y Japón.

El norte de África también podría consolidarse como un centro de producción de vehículos eléctricos. Con inversiones ya en marcha, la región podría exportar en 2035 cerca de la mitad de los 3.7 millones de vehículos eléctricos que produciría, principalmente hacia la Unión Europea, apoyándose en proyectos avanzados en países como Marruecos. En otras partes de África, los recursos de mineral de hierro y energía renovable podrían habilitar la producción de hierro basado en hidrógeno electrolítico, multiplicando por más de cuatro veces el valor de las exportaciones respecto al mineral de hierro tradicional, siempre que avancen los objetivos globales de cero emisiones y se reduzcan las barreras a la inversión.

Concentración de suministro y presión en la logistica internacional

El tráfico en algunos de los principales puntos de estrangulamiento marítimos continúa creciendo, pese a la desaceleración del comercio marítimo global. Bajo las políticas actuales, el comercio marítimo de bienes aumentará apenas 1% anual en la próxima década, muy por debajo del ritmo observado en los últimos veinte años, debido a la menor demanda de combustibles fósiles y acero. Aun así, el tránsito por rutas estratégicas se intensifica. Cerca del 50% del comercio marítimo de tecnologías limpias cruza hoy el Estrecho de Malaca, y los envíos seguirán aumentando de forma significativa, aunque su peso respecto al comercio total permanezca reducido.

Esta concentración incrementa la exposición a riesgos logísticos. La dependencia de rutas críticas como Malaca afecta la resiliencia de las cadenas de suministro, especialmente cuando el valor por tonelada de la carga de tecnologías limpias es más de diez veces superior al de los combustibles fósiles.

La necesidad de estrategias industriales en constante evaluación

Las tensiones entre los objetivos de política energética e industrial hacen que el diseño adecuado de las medidas de política comercial sea crítico para avanzar en la transición hacia la energía limpia. En muchos casos, los beneficios energéticos derivados del comercio serían mayores con menores barreras comerciales. Hoy, los aranceles aplicados a sistemas y componentes de energía renovable duplican, en promedio, los impuestos a los combustibles fósiles. Estas medidas, tanto arancelarias como no arancelarias, incrementan de forma significativa el costo de las tecnologías limpias. Un arancel del 100% sobre módulos solares fotovoltaicos eliminaría por completo las reducciones de costos alcanzadas en los últimos cinco años. Si bien el impacto en el costo final de generación sería limitado, los módulos representan entre 20% y 30% del costo total de instalación, en bienes de consumo como los vehículos eléctricos el efecto sería directo y podría frenar su adopción.

Las estrategias industriales bien estructuradas pueden cerrar brechas de competitividad y acelerar la innovación, pero su interacción con la política comercial exige una evaluación rigurosa. Cuando la política industrial se implementa con objetivos específicos, medibles y con plazos definidos, puede contribuir de manera efectiva al cumplimiento de las metas energéticas y climáticas. Hoy, por ejemplo, producir baterías en la Unión Europea cuesta 50% más que en China. Las tecnologías de batería de nueva generación, actualmente en desarrollo, podrían reducir esta diferencia hasta en 40%, lo que permitiría que las ventajas estructurales de fabricar en Europa compensaran la brecha restante. Para sostener la competitividad y el ritmo de innovación, estas políticas deben monitorearse de manera continua y ajustarse conforme evoluciona el mercado. La política comercial, por su parte, debe alinearse cuidadosamente con estos objetivos: el proteccionismo generalizado o los subsidios indiscriminados rara vez derivan en estrategias industriales exitosas.

De acuerdo a la AIE las estrategias industriales deben incorporar las nuevas dinámicas del comercio internacional en las cadenas de suministro de tecnologías limpias. Para equilibrar los objetivos climáticos con las prioridades energéticas e industriales, será indispensable diseñar políticas comerciales que respondan al contexto de la nueva economía de energía limpia y a sus implicaciones para la competitividad industrial. Es claro que no existe un modelo único, el análisis y evaluación permanente será clave.

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