Primer Reporte Trimestral de Gas Natural 2026

Por Energy Insights

El mercado global de gas natural entra en 2026 en una nueva fase estructural, marcada por la aceleración de la oferta de gas natural licuado (GNL), una mayor integración entre mercados regionales y cambios geopolíticos y regulatorios de largo alcance. Tras un 2025 de transición, caracterizado por fundamentos de oferta inicialmente ajustados, una desaceleración de la demanda y elevados precios spot, la expansión sostenida de la capacidad de licuefacción comienza a redefinir el equilibrio del mercado. En este contexto, la ola de nuevos proyectos de GNL, liderada por América del Norte, no solo aliviará las condiciones de oferta, sino que también actuará como catalizador de un mayor crecimiento de la demanda, especialmente en Asia. Este reporte con información de la Agencia Internacional de Energía (AIE) analiza las dinámicas clave que están configurando el mercado global de gas, los factores que explican la recomposición de flujos comerciales y precios, y las implicaciones estratégicas para gobiernos, empresas y actores financieros en el horizonte de 2026 y más allá.

Por el lado de la oferta

La expansión acelerada del gas natural licuado (GNL) marca un punto de inflexión para el mercado global de gas y sentará las bases para un mayor crecimiento de la demanda en 2026. El año 2025 funcionó como un periodo de transición: aunque los fundamentos de oferta permanecieron ajustados durante la primera mitad del año, el aumento significativo de la producción de GNL comenzó a aliviar gradualmente las condiciones del mercado a partir de julio. En paralelo, tras el sólido desempeño observado en 2024, la demanda mundial de gas se desaceleró en 2025, afectada por una menor actividad industrial y precios spot del GNL relativamente elevados en la primera mitad del año. Este contexto coexistió con avances relevantes en la apertura de mercados en Asia y con la decisión estratégica de la Unión Europea de eliminar gradualmente las importaciones de gas ruso a más tardar en noviembre de 2027.

De cara a 2026, se espera que el crecimiento de la oferta mundial de GNL se acelere hasta su ritmo más elevado desde 2019, generando un entorno de mayor holgura en el mercado y facilitando una recuperación del crecimiento de la demanda global, impulsada principalmente por China y los mercados emergentes de Asia.

En términos operativos, la producción mundial de GNL aumentó cerca de 7% en 2025 (38 bcm), concentrándose aproximadamente tres cuartas partes de este incremento en la segunda mitad del año. La entrada en operación de la planta Plaquemines LNG, en Luisiana, explicó más del 60% del crecimiento anual y fue un factor determinante en la relajación de los fundamentos del mercado.

Durante la primera mitad de 2025, la oferta se mantuvo relativamente ajustada. Si bien la producción global de GNL creció 4% interanual (10 bcm), este aumento fue parcialmente neutralizado por menores flujos de gas por ducto desde Rusia y Noruega hacia Europa, así como por mayores inyecciones de almacenamiento en la Unión Europea. Como resultado, los precios de referencia en Europa y Asia se ubicaron entre 30% y 40% por encima de los niveles del mismo periodo del año anterior.

En contraste, en la segunda mitad de 2025 el crecimiento de la oferta de GNL se aceleró hasta 10% interanual (28 bcm), lo que permitió una progresiva normalización del mercado. En este periodo, los precios spot del TTF europeo y del GNL en Asia retrocedieron 14% y 17%, respectivamente, frente al mismo semestre de 2024. Asimismo, la correlación entre los precios de referencia europeos y asiáticos alcanzó un máximo histórico de 0.955, reflejando el creciente grado de integración de los mercados regionales ante la mayor disponibilidad de volúmenes de GNL con flexibilidad de destino.

Por el lado de la demanda

La demanda mundial de gas natural mostró una marcada desaceleración en 2025, condicionada por un entorno de elevada incertidumbre macroeconómica y por fundamentos de oferta aún ajustados durante la primera mitad del año. Tras el crecimiento relativamente sólido registrado en 2024, el consumo global aumentó menos del 1% en 2025, de acuerdo con estimaciones preliminares. A diferencia de años anteriores, la expansión de la demanda se concentró en Europa y América del Norte, mientras que Asia mostró un desempeño débil y Eurasia registró una contracción.

En Europa OCDE, la demanda de gas creció alrededor de 3%, apoyada por un mayor despacho de centrales térmicas ante una menor disponibilidad de generación eólica e hidroeléctrica. En América del Norte, el consumo aumentó aproximadamente 1%, impulsado principalmente por condiciones invernales más frías. En contraste, Asia registró en 2025 su menor ritmo de crecimiento desde 2022, manteniéndose prácticamente en niveles similares a los de 2024. En el caso de China, una demanda moderada, junto con el incremento sostenido de la producción doméstica y mayores flujos de gas por ducto desde Rusia, derivaron en una contracción significativa de las importaciones de GNL, que cayeron 14% interanual.

En Eurasia, el consumo de gas se redujo cerca de 2%, como resultado de un invierno más benigno en Rusia. Por su parte, África y Medio Oriente mostraron un crecimiento conjunto de alrededor de 2.5%, apoyado principalmente por dinámicas de sustitución de combustibles en el sector eléctrico y un mayor uso de gas en aplicaciones energéticas clave.

Decisiones de inversión en GNL

A pesar de un entorno de elevada incertidumbre macroeconómica, las decisiones finales de inversión (FID) en capacidad de licuefacción de GNL se mantuvieron sólidas en 2025. Durante el año se aprobaron más de 90 bcm anuales de nueva capacidad, lo que posiciona a 2025 como el segundo año más dinámico para FID en GNL, solo superado por 2019. Este ciclo de inversión confirma la confianza de largo plazo en el papel del GNL dentro del sistema energético global.

Estados Unidos lideró de manera contundente esta nueva ola de inversión. Más de 80 bcm anuales de capacidad alcanzaron FID en el país, estableciendo un máximo histórico para la industria estadounidense. Entre los principales proyectos se encuentran Louisiana LNG, Corpus Christi Trenes 8 y 9, CP2 fase 1, Rio Grande LNG Tren 4 y Port Arthur fase 2. La puesta en marcha de esta cartera de proyectos fortalecerá la posición de Estados Unidos como el mayor proveedor mundial de GNL, con una participación de mercado que se proyecta aumente de alrededor de 25% en 2025 a cerca de 33% hacia el final de la década.

El avance en el desarrollo de proyectos fue acompañado por un notable incremento en la actividad de contratación. En 2025 se firmaron contratos de suministro por más de 130 bcm anuales, el mayor volumen de la última década. Estados Unidos concentró aproximadamente la mitad de estos acuerdos, mientras que los compradores europeos más que duplicaron los volúmenes contratados desde proyectos posteriores a FID respecto a 2024, alcanzando cerca de 25 bcm, en línea con su estrategia de diversificación y seguridad energética.

Liquidez y reformas de mercado

La liquidez y los volúmenes de negociación en los principales hubs de gas continuaron fortaleciéndose y alcanzaron máximos históricos en 2025. En Estados Unidos, los volúmenes transados en Henry Hub crecieron 8%, mientras que en la Unión Europea y el Reino Unido el comercio de gas aumentó alrededor de 17%. En el noreste de Asia, la negociación de derivados de gas se expandió 35%, aun en un contexto de menor actividad en compras spot de GNL por parte de China.

Este dinamismo responde a una mayor volatilidad de corto plazo en la demanda de gas para generación eléctrica y a una creciente integración entre mercados regionales, lo que incrementa la necesidad de estrategias de cobertura más sofisticadas y de una gestión activa a lo largo de la curva forward.

En paralelo, las reformas estructurales de mercado continuaron avanzando en Asia. China implementó nuevas medidas para fortalecer el acceso efectivo de terceros a los sistemas de transporte de gas; India adoptó una tarifa unificada simplificada para reducir ineficiencias en el uso de ductos; Malasia presentó una Hoja de Ruta del Gas Natural orientada a ampliar el acceso a su infraestructura; y Singapur estableció una entidad estatal para centralizar la compra y suministro de gas natural al sector eléctrico.

En Europa, el entorno regulatorio y geopolítico también marcó un punto de inflexión. La invasión rusa a Ucrania en 2022 aceleró la ruptura de los vínculos energéticos históricos entre Rusia y la Unión Europea. Como resultado, las entregas de gas ruso por ducto a la UE se redujeron en 90% entre 2021 y 2025. En diciembre de 2025, la UE alcanzó un acuerdo histórico para eliminar completamente las importaciones de gas ruso a más tardar en noviembre de 2027. Estas medidas podrían reducir las entregas rusas de gas por ducto y GNL en aproximadamente 33 bcm entre 2025 y 2028, abriendo un espacio estructural relevante para proveedores alternativos de GNL.

Perspectiva 2026

El mercado global de gas natural entrará en 2026 con fundamentos significativamente más holgados, impulsados por una aceleración sin precedentes en la oferta de gas natural licuado (GNL). De acuerdo con las proyecciones de la Agencia Internacional de Energía (AIE), la producción mundial de GNL crecerá en más de 7% en 2026, equivalente a más de 40 bcm, alcanzando su mayor ritmo de expansión desde 2019. América del Norte será el principal motor de este crecimiento, con Estados Unidos, Canadá y México aportando más del 85% del incremento global de la oferta.

La mejora en las condiciones de suministro actuará como catalizador de un mayor crecimiento de la demanda mundial de gas, particularmente en Asia. En la región Asia-Pacífico, se prevé que la demanda aumente alrededor de 4% en 2026, concentrando cerca de la mitad del crecimiento global, impulsada por China y otros mercados emergentes que continúan utilizando el gas como vector clave de seguridad energética y transición.

En contraste, la dinámica de la demanda será más moderada en las economías avanzadas. En América del Norte, el consumo se mantendría prácticamente estable, mientras que en América Central y del Sur se anticipa una contracción cercana al 1%, asociada a una mayor disponibilidad de generación hidroeléctrica. En Europa, la expansión sostenida de las energías renovables y los avances en eficiencia energética reducirían la demanda de gas en aproximadamente 2%.

Por su parte, Eurasia registraría un crecimiento del consumo cercano al 3.5%, condicionado a un retorno a patrones climáticos promedio, mientras que África y Medio Oriente también mostrarían un incremento de alrededor de 3.5%, impulsado por una mayor utilización de gas en la industria y en la generación eléctrica. En conjunto, estas tendencias confirman que 2026 marcará una fase de reequilibrio del mercado, con una oferta más abundante y una demanda crecientemente concentrada en regiones emergentes.

En Conclusión


El mercado global de gas natural inicia 2026 con un cambio estructural ya en marcha. La aceleración sin precedentes de la oferta de GNL, liderada por América del Norte, está transformando los fundamentos del mercado, al tiempo que refuerza la interconexión entre regiones, redefine los flujos comerciales y reduce gradualmente las tensiones de oferta observadas en años recientes. Tras un 2025 marcado por volatilidad, ajustes geopolíticos y una demanda contenida, el entorno para 2026 apunta a un equilibrio más holgado, con mayor liquidez y señales claras de recuperación de la demanda, particularmente en Asia.

En este nuevo contexto, el gas natural consolida su papel como combustible de transición clave, apoyado por decisiones de inversión de largo plazo, marcos regulatorios más abiertos y una creciente sofisticación de los mercados. No obstante, la evolución de los precios, la velocidad de absorción del nuevo suministro y los riesgos geopolíticos seguirán exigiendo estrategias comerciales, financieras y de cobertura más flexibles. Para gobiernos, empresas e inversionistas, 2026 no será únicamente un año de normalización del mercado, sino un punto de inflexión que definirá el posicionamiento competitivo y las oportunidades estratégicas en la próxima fase del ciclo global del gas.

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